
El nombre
Un nombre que une dos tierras y una misma devoción por la naturaleza.
Los antiguos llamaron al cacao Theobroma, «alimento de los dioses». Y en cada montaña del País Vasco habita Mari, la diosa madre de la naturaleza —de ama, madre en euskera—. Amari nace de ese encuentro: nuestro homenaje a la madre tierra y al fruto que nos regala, cuidado con alma desde el origen.

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